miércoles, 12 de febrero de 2014

La gran familia.



-Una gran familia, la de los runners populares, por encima  de clubs, formaciones, edades y marcas.



Estamos viviendo una gran eclosión de las carreras populares.

Desde esos primeros tiempos, allá por los años ochenta, en que se veía como a "bichos raros" a aquellos corredores y corredoras que iban haciendo "footing" por la ciudad, hasta los
tiempos actuales, ha habido un largo trecho, y no solo de años transcurridos sino también de hábitos y estilos de vida.

Muchas son las razones de este "boom". Entre otras, los hábitos de una vida más sana, el ser sabedores de los beneficios para el cuerpo y la mente, del ejercicio físico, ese "boca a boca" de los corredores hacia sus amigos, conocidos y familiares, haciendo ver lo bien que sienta la carrera a pie, el cultivo de la amistad y los valores humanos a través del deporte, y muchas otras de análoga naturaleza a las anteriormente descritas.

Y he de resaltar, de entre las muchas facetas que encierra la carrera popular, una de ellas, yo  creo que medular. Y es ésta:

-Todos los corredores populares forman/formamos una gran familia.


En las carreras populares clásicas, que son legión, corren atletas independientes, de clubes federados, de clubes o formaciones no federadas e incluso grupos de amigos con una denominación más o menos original o curiosa, y que se lo pasan magníficamente en las competiciones.

Y ese es el  verdadera sentido del deporte. El participar, el disfrutar, el competir, pero no contra los demás sino consigo mismo a fin de superarse, de mejorar en los distintos aspectos (marca, salud, ritmo, técnica, "felicidad"). Es ese ser feliz corriendo, que ha de constituir el sentido esencial de inteligencia emocional y rúnica, de un corredor y de una carrera. Los premios y podios son algo accidental, que si vienen vienen, pero que no han de ser nunca una obsesión, pues entonces se desvirtúa ya esa felicidad y ese correr toda la vida que hemos de perseguir.

Me causa un poco de tristeza, aunque respeto todas las posturas, el ver a esos corredores que suben al podio, recogen su copa y se van, sin  apena saludar ni contactar con la familia "corrediana". No han sabido captar la verdadera esencia del deporte popular.

Hay una alegría contagiosa en esa gran familia. La que se refleja en los rostros y la expresión de los corredores al llegar a meta, y son "finishers", la de saludar, la de ayudar, la de solidarizarse, la de celebrar, la de aplaudir, la de emular, la de superar el sufrimiento, la de la constancia, la de,... Y así seguiríamos enumerando y  enumerando motivos de alegría.

La carrera a pie apasiona, "encandila", atrae, y es fuente de valores humanos, sociales, convivenciales, éticos y morales. Ha de ser un estilo de vida y una fuente de felicidad. Somos integrantes  de una gran familia, cuyo mayor título de nobleza es la amistad y solidaridad entre todos nosotros.

Esa es la grandeza de las carreras populares, de sus entrenamientos y sus ejercicios.

Seamos felices, amigos, que es lo esencial.

En Alicante, a 12 de febrero de 2014.

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